Animales bendecidos como hijos en festival japonés tradicional
En el festival Shichi-Go-San en Tokio, dueños llevaron gatos y perros vestidos con kimonos para recibir bendiciones en un santuario debido al declive de niños.
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En el santuario Ichigaya Kamegaoka Hachimangu, en Tokio, un sacerdote realizó bendiciones para mascotas durante el tradicional festival Shichi-Go-San, en un episodio que ha sido interpretado como reflejo del declive demográfico en Japón, según la ANSA.
Qué ocurrió
El día del festival anual Shichi-Go-San, tradicionalmente dedicado a celebrar el crecimiento de niños de 3, 5 y 7 años, el sacerdote del santuario Ichigaya Kamegaoka Hachimangu realizó un ritual para mascotas. Según la ANSA, el rito incluyó el uso de una varita ritual de madera y oraciones realizadas ante los fieles que acompañaron a sus mascotas.
Los dueños llevaron gatos y perros — entre ellos un British Shorthair, un shiba inu y yorkshire terriers — vestidos con kimonos, para recibir la bendición. El acto se llevó a cabo en la zona exterior del santuario, donde los propietarios esperaron su turno y posaron para fotografías tras el ritual, según informó la agencia. La celebración conservó elementos tradicionales del Shichi-Go-San, pero se adaptó para acoger a las mascotas en lugar de a los niños.
Motivaciones e relatos
La participación de animales en el Shichi-Go-San se ha atribuido, por observadores y asistentes, a la caída en el número de nacimientos en Japón. Según la ANSA, muchas familias e individuos hoy en día tratan a las mascotas como miembros de la familia, llevándolas a ritos religiosos que antes eran exclusivos de los niños.
Una de las personas entrevistadas, Shoko Kodama, 46 años, comentó a la ANSA que llevó a su gata Amber, de cinco años, y que cosió a mano un kimono rojo para el animal. Kodama afirmó que considera a Amber como una hija y que la presencia de la gata la ayuda a afrontar las dificultades de la vida cotidiana. Este tipo de testimonio ilustra cómo cambios demográficos y sociales han llevado a una reconfiguración de las tradiciones: el apego a las mascotas asume roles afectivos tradicionalmente ocupados por hijos.
Relatos como el de Kodama también aparecen en otros artículos sobre sociedad y cultura, y ayudan a contextualizar fenómenos vinculados al envejecimiento poblacional y a las bajas tasas de natalidad que afectan políticas públicas y relaciones familiares. Para lectores interesados en noticias internacionales y la relación con la comunidad italiana, el fenómeno guarda interés comparativo con discusiones presentes en secciones de Noticias de Italia y en artículos sobre vida cotidiana en países con población envejecida.
Aspectos visuales y sociales
Al exterior del santuario, los dueños vestían a sus animales con kimonos coloridos y los colocaban para las fotos, transformando la tradición en un evento de fuerte atractivo visual. Según la ANSA, fotógrafos aficionados y visitantes registraron escenas que combinan religiosidad, estética y afecto moderno. La adaptación ritual para incluir a las mascotas evidencia cambios en la práctica religiosa y en los ritos de paso en respuesta a cambios demográficos.
El fenómeno también suscita debates sobre la preservación de ritos y sobre cómo las tradiciones pueden reinterpretarse sin perder su sentido simbólico. Para algunos, la bendición de animales puede verse como una extensión natural del cuidado y la protección que la comunidad busca ofrecer a seres queridos; para otros, plantea preguntas sobre la relación entre modernidad y patrimonio cultural.
Eventos como este despiertan interés no solo por su aspecto cultural, sino también por sus implicaciones sociales — incluso temas que afectan a inmigrantes y descendientes italianos, como el acceso a servicios y la vida comunitaria — temas que el lector puede seguir en Vida en Italia y en otras noticias del portal. La transformación observada en el Shichi-Go-San demuestra cómo rituales antiguos pueden reposicionarse para reflejar nuevos arreglos familiares y afectivos, en un país donde la población disminuye y envejece.
Conclusión La bendición de animales en el festival Shichi-Go-San en Tokio ilustra una intersección entre tradición y cambio social: los ritos se mantienen en forma, pero el público y los receptores del rito — en este caso, gatos y perros — cambian en respuesta al contexto demográfico. Según la ANSA, las escenas del santuario Ichigaya Kamegaoka Hachimangu se han convertido en símbolo de estas transformaciones, con dueños vistiendo y celebrando a sus mascotas como miembros de la familia.
Fuente: ANSA


